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AL VUELO-Dalai 

por Joel Cárdenas

Por Pegaso 

Había un comercial de televisión que nos recomendaba relajarnos cuando teníamos algún episodio de estrés o ansiedad. 

El consejo era que nos sentásemos en posición de flor de loto, cerrar los ojos y repetir el mantra: “Dalaiiiiii”. 

A partir de entonces, se volvió costumbre recomendar a nuestros cuates, cuando están enojados, que digan la palabra “Dalaiiii”. 

Dalay es un producto de venta libre que se utiliza en el tratamiento del estrés, la irritabilidad y el insomnio. Está elaborado con estractos de Valeriana officinalis L, Melissa oficinalis L y Passiflora incamata L. Se recomienda tomar dos cápsulas antes de ir a acostarse para dormir como un angelito.  

Ese salutífero consejo, además de las pastillitas para tranquilizarse, deben estar dándoselo en estos momentos los cuatachos del Dalai Lama, tras el escándalo mundial que se disparó luego del beso de trompa y lengüita que le dio a un chaval en La India. 

Pero ahí no ha parado la cosa. Resulta que el chimengüenchón líder espiritual, cuyo nombre verdadero es Tenzin Gyatso, también ha hecho toqueteos en público a menores de edad. 

Resulta que el viejón, de 88 años de edad, no es tan santo, puro y casto como se supone que debería ser una encarnación de Buda. 

Precisamente, Dalai Lama significa “maestro reencarnado” u “océano de sabiduría”. Lo que todos pensábamos es que un maestro espiritualmente elevado se dedicaría más a cultivar las facultades de la mente y el espíritu, en lugar de andar de cachondón. 

Porque, ¿a poco no? El Dalai Lama está más feo que Danny Trejo y nadie en su sano juicio le daría un picorete, como el que les exige a sus súbditos y súbditas. 

El único ejemplo actual que se me ocurre es el de Lalo Mora, que después de sus actuaciones pide que se haga una kilométrica fila para que las chamaconas le den su beso de sacacorchos. 

El Dalai Lama, a lo largo de su prolongado mandato, se ha caracterizado por ser un sujeto intolerante y misógino. 

En una ocasión alguien le preguntó sobre su sucesión, si podría ser una mujer, y él respondió que sería muy difícil, pero si ocurriera, tendría que ser una mujer hermosa. 

No sé en qué vaya a parar el escándalo, porque no es posible que le quiten el cargo de Dalai Lama por ser vitalicio. 

Pero lo pueden despojar, por ejemplo, del Premio Nobel de la Paz que recibió en 1989 o del Premio Internacional Jaime Brunet, de la Universidad de Navarra, que le fue entregado en 2001, o la Medalla del Congreso de los Estados Unidos, ese mismo año. 

¡Hasta fue recibido en el 2010 en la Casa Blanca por el ex presidente gringo Barack Obama! 

Estoy viendo un discurso que el Dalay Lama subió a su cuenta de Twitter hace cuatro días: “Creo que si hacemos un esfuerzo por desarrollar la paz mental dentro de nosotros mismos y cultivar una apreciación adecuada de la unidad de la Humanidad, podemos crear un mundo más feliz y más pacífico. Lo que necesitamos es sentido común, el uso positivo de la inteligencia y calidez de corazón”. 

¡Dalaiiiiii! 

Viene el refrán estilo Pegaso que dice así: “Calvo, calvete, cráneo de juego pirotécnico, el día posterior a hoy te macero en un mortero”.  (Pelón, pelonete, cabeza de cuete, mañana te muelo en un molcajete). 

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