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EL NIÑO DE LA NOCHE…!

por Joel Cárdenas

#AsiDeNobleEsElCorazonDeCasandra

​La jornada legislativa había sido larga y por consecuencia muy agotadora: Poco después del mediodía, entre debates sobre el presupuesto y cabildeos interminables, la diputada federal, Lic. Casandra de los Santos Flores finalmente pudo abandonar el Palacio Legislativo de San Lázaro. Ese mismo día, la Tamaulipeca- Riobravense, acompañada de su chofer y de su equipo decide regresar a su Río Bravo querido porque según su agenda, tenía algunas actividades que realizar.

La noche ya estaba encima cuando la diputada llegó a la ciudad. Antes de llegar a casa, Casandra y compañía sienten que el hambre les aprieta y como sabemos que la diputada es de buen comer y que prefiere algún puesto de tacos o gorditas que un restaurante, inicia el recorrido por la ciudad en busca de degustar esos sabrosisimos grasosos que a todos nos gusta.

Y buscando y buscando, Casandra recuerda que allá por la brecha 109 hacen buenos taquitos y hasta alla se dirigió.

Estacionó su camioneta y a paso lento desciende con la idea de cenarse al menos una orden mixta con todo y el cocón que nunca falta.

​- Deme una orden con todo por favor — ordenó.

​Conociendo ese gran corazón de la diputada, un chiquillo de entre los 10 u 11 años de edad le llamó la atención cuanto este le ofreció unos aretitos de fantasía de que andaba vendiendo; llevaba una camiseta raída y abrazaba sus rodillas para protegerse del frío de enero. A su lado, no había padres, ni bolsas, solo una soledad que pesaba más que la noche misma.

¿- Porque andas solo a estas horas…quien anda contigo, donde vives, no vas a la Escuela – ? Asi en escalada Casandra le soltó las preguntas.

– No….ando solo y vendo esto porque mañana cumplo años y quiero juntar para comprarme y regalarme yo mismo un carrito de control remoto – le contesto el peque.

​—¿Cómo te llamas? ¿Dónde está tu mamá? —preguntó otra vez con aquella suavidad que – por cierto – no suele usar en el pleno cuando las cosas se ponen al rojo vivo.

—Mi mamá esta en la casa….respondió el niño, con los ojos fijos en los zapatos brillantes de la diputada, y así, sin levantar su vista le respondió a su pregunta respecto a la Escuela. – No voy porque no me reciben, dicen que hay problemas conmigo –

​Sin pensarlo dos veces y luego de invitarlo a cenar, la diputada subió al niño a su vehículo y tras conocer que vivía a orillas del canal Anzalduas, a la altura de la colonia Octavio Silva, enfila el rumbo hasta llegar a una casita muy humilde.

– Aquí vivo – señaló el chamaco o

Casandra de los Santos, habló con la madre del chico y le prometió que otro día, es decir, este miércoles, no solo le llevaría su carrito de control que anhelaba el menor, sino que le llevaría un pastel y algo más para celebrar su cumpleaños con sus amiguitos.

Tal vez la Familia pensó que podría ser un blofe de la diputada; pero no, la legisladora regresó como lo había asegurado, llevando en sus manos el regalo prometido, mientras que su equipo bajaba las cosas de la camioneta.

¡Ha…y no solo eso¡

Casandra entró en diálogo con el director de la Escuela primaria y hasta lo que sé, es que en algunos días, ese niño que andaba por las noches vendiendo lo que pudiera para llevar algo a su casa, ya tendrá un lugar en donde estudiar para poder ser alguien en la vida, gracias a personas que como la diputada federal, dan su apoyo incondicional cuando hay que darlo.

Ya se imaginará usted amable lector, la cara de alegría y el llanto del niño cuando vio llegar a su benefactora a su propia casa para darle su regalo y hacerle su fiestecita.

Posdata: ​

Para muchos políticos, la historia habría terminado con una fotografía y unas simples moneda. Pero para Casandra de los Santos, fue el inicio de una misión muy personal y nada más

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