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Al vuelo- C5

por Joel Cárdenas

Por Pegaso 

Primero, era el C2 (Centro de Control), después C3 (Centro de Control y Comando), luego se sacaron de la manga el C4 (Centro de Control, Comando y Cómputo), ¡y ahora salen con el C5 (Centro de Control, Comando, Cómputo y Comunicaciones)! 

Si a esas vamos, al rato tendremos el C10, el C20 o el C30, ¿qué más da? 

Por lo pronto, ya estoy elaborando la iniciativa con proyecto de decreto para crear el C8 (Centro de Control, Comando, Cómputo, Comunicaciones y Compra y Consumo de Caguamas); de esa manera, la raza que labora ahí no solo se diverttirá viendo las peripecias de los ciudadanos, sino que además, lo harán con alegría, con jícamo, con azúcar, mi negro. 

Ayer vino el Gobernador Cabeza de Vaca a presumir esta obra que se construyó con dinero público. 

Con grandes desplantes, La Güereja (ahora le dicen así porque cada vez se pone más tinte en el pelo para un look más europeo. Ojalá que no le dé por hacerse también la cirugía plástica, porque podría quedar como Lyn May) vino a echar confeti, trayendo a algunos gringos especialistas en vigilancia y seguridad, quienes tuvieron, eso sí, muy  buenos comentarios de la calidad de este complejo. 

Ojalá, yo espero que se utilice para mejorar la seguridad pública. 

Ya hemos visto que en años anteriores, cámara de vigilancia que ponían, inmediatamente la tumbaban, y ahora dicen que serán como 5 mil en toda la parte norte de Tamaulipas, mismas que serán operadas desde Reynosa. 

Por supuesto, nada que ver con los muy sofisticados e infalibles sistemas de videovigilancia que hay en las principales ciudades de Gringolandia, o en Inglaterra. 

En Londres, por ejemplo, existen más cámaras que perros callejeros en Reynosa.  

En la cuna del Gran Hermano (Big Brother, por su nombre en inglés), no hay rincón que se le escape a la mirada atenta de la policía, como una especie de panóptico. 

Aquí no aspiramos a tanto, por supuesto, porque el C5 podría ser utilizado con fines políticos o de persecución de enemigos del Estado. 

Poco antes de la ceremonia en que el Gobernador habría de cacarear el huevo, se presentó el Alcalde de Reynosa, Carlos Víctor Peña Ortiz porque… ¡pues porque es la primera autoridad y por la más elemental cortesía debió ser invitado! 

Pero ni siquiera lo presentaron, mucho menos fue llevado al presidium. 

Molesto, como es natural, salió del edificio y se dirigió a la colonia Almaguer, donde encabezó la primera Audiencia Pública de su Administración, rodeado de la gente humilde que lo llevó al triunfo en la pasada elección. 

Por ese motivo Carlos Peña se abstuvo de hacer cualquier comentario cuando alguien le preguntó qué opinaba de la puesta en operación de ese armatoste llamado pomposamente “Centro de Seguridad SEGUTAM”. 

¿Progresará mi iniciativa para crear un C7 en Tamaulipas?-pregúntome yo. 

Por lo pronto, ya van chorromil likes que tengo en mi cuenta de Twitter por parte de los distribuidores de caguamas. 

Termino mi colaboración con el gustado refrán estilo Pegaso: “Discurre negativamente y tendrás la certeza”. (Piensa mal y acertarás). 

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